viernes, 1 de junio de 2018

Día de los jardines infantes


28 DE MAYO


                                   

Día de la Escarapela




La Escarapela es uno de los símbolos nacionales de la Argentina. Esta fecha  fue instituida por el Consejo Nacional de Educación, en el año 1935. (Res. 13-5-1935, Expte. 9602-9º-935).

“Sea la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste…” 

Decreto del 18 de febrero de 1812  del poder constituido por el Triunvirato (formado por Manuel de Sarratea, Juan José Paso y Feliciano Antonio Chiclana, y Bernardino Rivadavia como secretario).

 El origen de los colores de la escarapela y las razones por las que fueron elegidos para simbolizar a la Patria no pueden establecerse con precisión.

Entre muchas versiones, una afirma que los colores blanco y celeste fueron adoptados por primera vez durante las invasiones inglesas (1806-1807) por los Patricios, el primer cuerpo de milicia urbana del Río de la Plata y que luego empezaron a popularizarse entre los nativos.

Se dice también que la escarapela argentina fue utilizada por primera vez por un grupo de damas de Buenos Aires al presentarse a una entrevista con el entonces coronel Cornelio de Saavedra, jefe del regimiento de Patricios, el 19 de mayo de 1810.

El 13 de febrero de 1812 Manuel Belgrano -mediante una nota- solicitó al Triunvirato que se fije el uso de la escarapela nacional.

viernes, 11 de mayo de 2018

Material Didáctico.


Día del Trabajador.


Declaran monumento histórico nacional a la Escuela Normal de Leandro N. Alem.


Se declaró monumento histórico nacional a la Escuela Normal Superior “Domingo Faustino Sarmiento”, ubicada en Leandro N. Alem, Misiones, inaugurada en 1964. El motivo es por la singularidad y originalidad del edificio. La medida fue por decreto 1934/2012 publicado hoy en el Boletín Oficial del Gobierno argentino.

La Comisión Nacional de Museos y de Monumentos Históricos realizará las inscripciones correspondientes en los Registros Catastrales y de la Propiedad.
El decreto lleva la firma de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner; del jefe de Gabinete, Juan M. Abal Medina y del ministro del Interior y transporte,  Florencio Randazzo.
En los considerandos expresa que la Secretaría de Cultura de la Nación propuso la declaratoria y explica que a partir del año 1956 el gobierno de la Provincia de Misiones se propuso imprimir un impulso modernizador a sus instituciones, que se tradujo, arquitectónica y urbanísticamente, en realizaciones de notable calidad.
Un ambicioso Plan de Obras Públicas –agrega- generó trabajos de infraestructura energética, turística, educacional y hospitalaria, producto en muchos casos de concursos nacionales de anteproyectos.
Ese mismo año, en la localidad de Leandro N. Alem —entonces un pequeño poblado con calles y caminos de tierra— los vecinos iniciaron las gestiones para la creación de una escuela secundaria, que sirviera a las necesidades educativas de los jóvenes del lugar y de los pueblos vecinos.
El Poder Ejecutivo provincial accedió a esa creación y encomendó la obra a los arquitectos Mario Soto y Raúl Rivarola, de probada experiencia en la zona, ya que habían construido las escuelas de madera de las localidades de Puerto Rico, Aristóbulo del  Valle y Campo Viera, y las hosterías de Montecarlo, Apóstoles y San Javier.
La escuela —inaugurada en el año 1964— fue proyectada inicialmente en madera, con cubierta de chapas de fibrocemento, pero un importante incremento en las partidas presupuestarias permitió modificar la concepción original y emplear materiales como el hormigón armado, que pondría de manifiesto el esfuerzo modernizador de la provincia.
El programa –agrega- incluía 12 aulas, 2 laboratorios para ciencias, 1 aula de manualidades y economía doméstica, biblioteca, sala de música, 1 patio interior y otro exterior, administración, sanitarios, vestuarios y 1 local para caldera de agua caliente. Todas las funciones se albergan bajo un gran techo parasol, cuya forma permite captar el agua de lluvia que se almacena en cisternas, mientras que el excedente es expulsado por las gárgolas de los testeros.
Debajo de la cubierta se disponen libremente los volúmenes de las diversas funciones, lo que permite aprovechar el movimiento del aire y genera un microclima interior, a punto tal que la diferencia térmica con el exterior oscila entre los 12º y los 14º. La singularidad y originalidad del edificio se manifiesta en su fuerte presencia urbana —que se destaca hasta hoy en la trama de la ciudad, de escala predominantemente doméstica— y en la vivencia espacial del recorrido interior.